VERANO 2026 El Calafate, en su peor momento: podría perder empleos y cerrar alojamientos por la baja temporada

La baja en la estadía promedio, el retroceso del movimiento aéreo y la caída de la ocupación hotelera configuran un escenario crítico que pone en riesgo el empleo y la actividad turística local.

La baja en la estadía promedio, el retroceso del movimiento aéreo y la caída de la ocupación hotelera configuran un escenario crítico que pone en riesgo el empleo y la actividad turística local.

Desde ACATEC explicaron que menos noches implican menos consumo en alojamiento, gastronomía, excursiones y servicios complementarios, lo que debilita la economía local. “Este comportamiento refleja un turista que ajusta gastos y acorta su paso por el destino”, señalaron, y advirtieron que la tendencia no muestra señales claras de recuperación.

A este escenario se suma la caída del movimiento aéreo. Durante 2025, el aeropuerto local registró 5.859 pasajeros menos que el año anterior, incluso cuando durante más de tres meses fue el único aeropuerto operativo en Santa Cruz. Desde la asociación indicaron que esa situación excepcional no se tradujo en mayor turismo, ya que gran parte de los asientos fueron ocupados por pasajeros locales.

LA VERDADERA PREOCUPACIÓN QUE ALERTA A LA LOCALIDAD
La menor llegada de turistas se refleja también en los niveles de ocupación hotelera. En 2025, el promedio anual alcanza el 48%, seis puntos por debajo del 54% registrado en 2024, según datos oficiales. Para el sector, esta caída resulta difícil de sostener en un contexto de aumento de costos y menor rentabilidad.

Otro indicador que refuerza la alarma es la baja en el ingreso de visitantes al Parque Nacional Los Glaciares, que registró más de 23 mil tickets menos que el año pasado. Desde ACATEC señalaron que este descenso afecta de manera directa al empleo, ya que muchos puestos de trabajo dependen de la actividad turística estacional.

La entidad recordó que los primeros meses de la temporada ya mostraron signos de debilidad, con septiembre y octubre en niveles similares a los del período pospandemia. Si bien noviembre trajo una leve mejora, el repunte no fue suficiente para compensar las pérdidas acumuladas.

Actualmente, la segunda quincena de enero no presenta niveles altos de ocupación y febrero mantiene una tendencia similar. Las expectativas están puestas en los eventos locales para sostener la actividad, aunque la mayor preocupación se concentra en marzo y abril, meses que podrían marcar un cierre anticipado de la temporada.

"A este ritmo, y sin políticas turísticas nacionales que beneficien a los destinos, nos enfrentamos a una abrupta caída de la temporada", advirtieron.

Desde ACATEC advirtieron que, sin políticas turísticas que impulsen la demanda y mejoren la competitividad de los destinos, El Calafate enfrenta un escenario complejo que amenaza a uno de los pilares centrales de su economía.